La letra B nos invita a pensar en lo básico, en lo que está en la base de nuestro trabajo, pero también en aquello que bombea, bordea y borda. En Ajolote no solo producimos piezas: nos preguntamos para qué y para quién comunicamos. Ese ejercicio constante de reflexión nos ha llevado a articular ideas desde múltiples lenguajes: científicos, artísticos, digitales, visuales, orales.
¿Por qué cuesta tanto comunicar lo que sabemos fuera del mundo académico, incluso cuando ese saber busca transformar realidades? El momento en que una investigadora o un equipo interdisciplinario decide contarle al mundo lo que ha descubierto puede ser desafiante: las ideas no fluyen, el lenguaje se enreda, el mensaje no llega.
En 2020, el encierro por la pandemia de COVID-19 planteó un desafío invisible: ¿cómo mantener la salud física y mental de las personas mayores cuando el movimiento se detuvo? La inactividad física era un riesgo silencioso que necesitaba una respuesta urgente y accesible.