Un encuentro intergeneracional para escuchar, aprender y cuidar la memoria
En el Centro Ceremonial Mapuche de La Pintana, el mate pasaba de mano en mano, las sopaipillas esperaban sobre la mesa y algunas personas mayores acomodaban objetos que habían llevado para compartir parte de su historia. Afuera y adentro de la ruka, estudiantes miraban con curiosidad un espacio al que llegaban por primera vez. Poco a poco, entre saludos, alimentos y gestos de bienvenida, algo empezó a abrirse: una disposición a escuchar, a reconocerse y a compartir memorias entre generaciones.
Así comenzó “Tejiendo Saberes: Encuentros para el Buen Vivir”, una jornada intercultural e intergeneracional realizada el pasado viernes 12 de junio. El encuentro reunió a estudiantes del curso Ciudadanía y Gestión de la Diversidad Cultural de la Universidad Alberto Hurtado con integrantes de Ayüw Kleyn Club de Adultos Mayores Mapuche de La Pintana. Como Agencia Ajolote estuvimos a cargo de la mediación, por ello desarrollamos metodologías que permitieran hacer circular la palabra, la memoria y las experiencias entre diversas generaciones.
Esta actividad se realizó en el marco de Vejez Indígena, un proyecto de investigación financiado por Fondecyt que aborda el envejecimiento en pueblos originarios en Chile. En Agencia Ajolote hemos acompañado este proyecto desde hace cuatro años, proponiendo una producción de saber colectivo que se nutre de las diferentes voces que hacen parte del proyecto.

Este enfoque tiene relación directa con lo planteado por la investigadora aymara, Elvira Espejo Ayca, con respecto a la crianza mutua de los pensamientos y los sentimientos. La autora realiza además una crítica a la racionalidad como forma central de comprensión del mundo, “Desde el siglo XVII se ha separado la razón y la sensibilidad. Después, en las teorías de Kant y la Ilustración, la razón sigue siendo lo más importante. Se enfoca en la planificación racional y se la separa de la sensibilidad, ignorando el poder pensar con otros medios. De esa manera jerarquizan y crean una elite”,1 explica Elvira.
Esta mirada enfocada en la crianza mutua de los pensamientos y los sentimientos, se pudo materializar en la webserie documental Raíces Indígenas, donde entrevistamos a personas mayores pertenecientes al pueblo Mapuche, Aymara y Afrodescendiente. Allí conocimos trayectorias de vida, memorias, dolores, alegrías y formas de comprender la vejez que difícilmente podrían aparecer con la misma fuerza en un paper o una publicación académica.
Uno de los ejes de la webserie fue el “Buen Envejecer”, planteado por el el proyecto de Vejez Indígena que articula los enfoques de sobre el Buen Vivir planteados por las diferentes comunidades indígenas: Küme Mogen desde la experiencia Mapuche, Sumak Kawsay desde pueblo Kichwa y también el Quechua; y el Suma Qamaña desde el pueblo Aymara. Estas perspectivas, representan horizontes de bienestar que guían el quehacer de las comunidades, donde el Buen Vivir se fundamenta en la interconexión de las dimensiones de la vida, siendo la naturaleza y el entorno un elemento central en el bienestar de las personas mayores.
Desde la perspectiva aymara, se trata de “Amta yarachh uywaña” el sentimiento y el pensamiento como parte de un mismo proceso. Pensamos a través de todo el cuerpo, “Por eso decimos, por ejemplo, “pensar con la yema de los dedos”. Como cuando hacemos una preselección de las fibras. Lo mismo pasa en la cerámica, con las arcillas. Es una educación que va por la yema de los dedos, donde los dedos son más aptos que los ojos o que la cabeza”2 explica la investigadora Elvira Espejo Ayca.
Durante el lanzamiento de Raíces Indígenas, entrevistamos a Rosa Huenufil, mujer mapuche e integrante del Club de Adultos Mayores Mapuche de La Pintana, quien nos compartió su deseo de realizar un espacio donde personas mayores y jóvenes pudieran conversar, escucharse y aprender mutuamente. Esa idea quedó resonando en el equipo y, con el tiempo, se transformó en una iniciativa concreta, postulada y adjudicada a través de un fondo de Vinculación con el Medio de Incuba de la Universidad Alberto Hurtado.
Diseñar un espacio para que la palabra circule
Desde el inicio, la propuesta fue propiciar una experiencia de reconocimiento mutuo, donde la identidad mapuche, la vejez, la comunidad y la circulación de saberes pudieran aparecer desde la palabra viva de quienes las encarnan, en ese sentido se trata de poner en valor el nütramkam, la conversación, como experiencia de aprendizaje colectiva.

La doctora en Estudios Interculturales, Ingrid Álvarez, a partir de su estudio en profundidad de diferentes autores mapuche y del mazudungun –lengua mapuche– plantea que: “El mapuzungun y el ngütramkam hacen plausible otros aprendizajes desde la experiencia cotidiana, formando otros conocimientos y preparando lo inaudito de la conversación. Requiere de disímiles aprendizajes, formaciones y preparaciones. La recapacitación epistemológica es otra contribución en este artículo desde el mapuzungun y el ngütramkam porque propone posibilitar la apertura de nuestro mundo colonizado”.3
Por eso, antes del encuentro del 12 de junio, hubo conversaciones, visitas y preparativos con quienes serían parte de la jornada. Con las y los estudiantes, se compartió el sentido del proyecto, la historia del lugar y los cuidados necesarios para llegar a un espacio ceremonial mapuche. Era importante que no entraran solo como asistentes a una actividad, sino como personas dispuestas a escuchar, preguntar con respeto y reconocer el valor del espacio que los recibía.
Con las personas mayores del Club también se realizó una preparación previa. Se conversó sobre cómo sería la jornada, qué se esperaba de ese momento y qué inquietudes o ideas querían compartir. Ese trabajo ayudó a que el encuentro fuera parte de la continuidad de un vínculo que se viene tejiendo desde antes.

En los proyectos de comunicación del conocimiento, la centralidad está desde dónde se está contando el relato; ¿Quién habla? ¿Quién escucha? ¿Qué lugar ocupa cada persona? ¿Qué formas de saber son reconocidas como legítimas? ¿Qué silencios quedan fuera cuando todo se organiza únicamente desde formatos institucionales?
Desde la perspectiva de la filósofa afrodescendiente, Djamila Ribeiro, estas preguntas abordan el lugar de enunciación, es decir, todas las personas hablamos desde un lugar social específico, determinado por nuestra raza, género, clase social entre otras variables. Este enfoque nos permite comprender cómo las relaciones jerárquicas, coloniales y patriarcales están presentes en nuestro cotidiano. Ribeiro se pregunta: “Dentro del proyecto de colonización, ¿quiénes fueron los sujetos autorizados para hablar? (...) en caso de que hablemos ¿podemos hablar sobre todo o solo lo que nos está permitido hablar? En una sociedad atravesada por la supremacía blanca y el patriarcado, ¿pueden hablar del mismo modo las mujeres blancas, las mujeres negras, los hombres negros, las personas transexuales, lesbianas y los gays que los hombres blancos cis heterosexuales?”
Finalmente la autora interpela, “¿Los saberes construidos fuera del espacio académico son considerados saberes?”4
A lo anterior podemos sumar el enfoque anticolonial del maestro en Antropología Social, José Quidel, quien es de origen mapuche, proveniente de Maquehue. Quidel plantea, “Pero, no sólo cercaron las tierras, sino también nuestro pensamiento, el alambre de púa se extendió a niveles simbólicos. Cabe preguntarnos, ¿Cuáles son los mecanismos para cercar el conocimiento? Desconociendo su existencia, minimizandolo, generando ideas de inferioridad frente al conocimiento de la oficialidad, que no es conocimiento, folklorizando, dejando sin estatus, sin posibilidad de ser reconocida”.5
En ese sentido, como Agencia Ajolote, creemos que uno de los valores de la traducción del conocimiento subyace en el reconocimiento de las diferencias políticas, sociales, contextuales y cómo desde esos lugares de enunciación diferentes se pueden establecer espacios de diálogo, que tengan una proyección de largo aliento y que sean una contribución a los necesarios procesos de descolonización del saber, del territorio y los cuerpos.

El momento de encontrarse
El día del encuentro, las y los estudiantes fueron recibidos en la ruka con una bienvenida propia del espacio ceremonial, que incluyó el gejipun –rogativa–, el ullkantun –es el canto–, y el ayekan es la música festiva donde se encuentran el kultrun y la pifilca. Ese primer gesto marcó el tono de todo lo que vendría después: estaban entrando a un espacio con historia, con espiritualidad, con comunidad.
A partir de ahí, la conversación empezó a abrirse de manera natural. En la mesa había café, mate, té, sopaipillas y otros alimentos compartidos. Las personas mayores habían llevado también vestimentas, objetos y elementos tradicionales: piezas relacionadas con el trabajo con lana, el juego de la chueca y la cocina, que Norma Pilquil, presidenta del Club Ayüw Kleyn, presentó como parte de su memoria. Antes de hablar de saberes, esos saberes ya estaban ahí: en los objetos, en los gestos, en la comida, en la forma de recibir.
Fue una forma de decir: esta conversación tiene memoria. Para Rosa Huenufil, el encuentro también abría una pregunta por el lugar que pueden tener las nuevas generaciones —especialmente quienes se están formando profesionalmente— en el acompañamiento a las personas mayores mapuche:
“Yo creo que los chiquillos vienen a vernos a nosotros como adultos mayores. Me gustaría que, como son jóvenes y están en la universidad, pudieran apoyarnos en la salud, en la vejez. Cuando uno va al hospital a pedir hora, o a una clínica, si hay un estudiante de medicina o un futuro profesional, sería bueno que también pensara en las personas mayores mapuche. Que hubiese más apoyo para la tercera edad.”
El núcleo de la jornada fue la dinámica “Mapa de saberes compartidos”, en la que estudiantes y personas mayores trabajaron en grupos mixtos a partir de preguntas orientadas por dos grandes ejes: pueblo mapuche, memoria y transmisión; y vejez, comunidad y encuentro entre generaciones.

En papelógrafos y con apoyo de plumones, fueron apareciendo palabras, ideas, recuerdos, frases, dibujos y experiencias. La escritura funcionó como apoyo, pero el centro estuvo en la conversación oral: en la posibilidad de compartir sin tener que llegar a una respuesta correcta, sin seguir un orden rígido, sin transformar la experiencia en un cuestionario.
En ese sentido, Tejiendo Saberes fue una forma concreta de mediación: una manera de generar vínculos entre generaciones y contextos diferentes, desde las dimensiones culturales, afectivas y políticas.
Un textil colectivo: cuando el conocimiento se produce en la relación
Esta conversación situada abordó la identidad mapuche, el idioma mapuzungun, la preservación de tradiciones, la gastronomía y el rol cultural de las nuevas generaciones. A través de memorias familiares, el diálogo profundizó en la histórica migración laboral desde el sur hacia Santiago, contrastando la vida rural y urbana. Así, las trayectorias de vida revelaron una profunda dimensión biográfica sobre los desplazamientos, los prejuicios etarios y la experiencia de la vejez mapuche en la ciudad.
Para Rosa Araya, integrante del proyecto Vejez Indígena, la jornada permitió visibilizar también su dimensión formativa:
“Quienes estuvimos acá nos dimos cuenta de que fue un espacio tremendamente significativo para los estudiantes, donde pudieron mirar cómo desde su formación profesional pueden generar un aporte hoy, y también como futuros profesionales”.
Este encuentro pone de manifiesto que el conocimiento se produce en la relación. En la conversación misma. En el momento en que una experiencia de vida interpela una trayectoria profesional que recién comienza.

Algo similar aparece en las palabras de Felipe Trañalao, estudiante de Trabajo Social, quien destacó el valor de salir del espacio universitario para encontrarse con otras comunidades, saberes y experiencias:
“Fue muy enriquecedor poder compartir y venir desde la universidad a un espacio como este. Me llevo mucho el compartir saberes y experiencias. [...] La enseñanza que nos dejaron a los jóvenes es seguir revitalizando estos espacios, seguir aprendiendo sobre la cultura mapuche y no dejar que se pierda”.
La investigadora, Ingrid Álvarez explica, “ngütramkam es una manera de epistemología que en su mismo acontecer crítica al conocimiento descontextualizado que se elabora desde la universalización por medio del método científico. Por lo mismo, la mentalidad oral en el ngütramkam con su proceso imaginario posibilita desde la memoria y la interpretación crear otras imágenes y palabras”. 6
Es decir, en la medida que circula la palabra, la experiencia, el cuerpo, se va creando y recreando el conocimiento. Se va desarrollando un tejido colectivo de la experiencia.
Las palabras compartidas permanecen
Al cierre de la jornada, cada grupo compartió con el resto algunas de las ideas que habían surgido. Fue un momento de devolución colectiva que permitió hacer visible la riqueza de las conversaciones y reconocer la importancia de generar espacios donde jóvenes y personas mayores puedan encontrarse sin prisa, desde la escucha y el respeto.

Antes de finalizar, las y los estudiantes entregaron a las personas mayores un regalo hecho a mano: flores de papel acompañadas por una frase sencilla y precisa, que condensó muy bien lo vivido ese día:
“Las flores pueden durar un instante, las palabras compartidas permanecen”.
Hay algo hermoso en esa imagen. Las flores de papel como gesto sensible, las palabras como memoria que sigue trabajando después del encuentro. Porque lo que ocurrió en Tejiendo Saberes queda en quienes participaron, en las preguntas que se abrieron, en las formas de mirar que quizás cambiaron un poco. En la posibilidad de imaginar nuevas maneras de encontrarse entre generaciones y contextos diferenciados.
Quizás una de las frases que mejor expresa la profundidad del encuentro es la de Óscar Huechucoy, integrante del Club de Adultos Mayores:
“Hay personas mayores que necesitan ayuda de los jóvenes. El día de mañana nosotros ya no vamos a estar, pero queremos que el futuro siga luchando para que esta lengua no se acabe, para que siga viva”.
Sus palabras recuerdan que la transmisión de saberes es futuro. Es una manera de cuidar aquello que no debe quedar solo en archivos, registros o productos finales. Una lengua, una práctica, una historia familiar, una memoria comunitaria: todo eso vive cuando encuentra a alguien dispuesto a escucharlo, aprenderlo y seguir llevándolo.

Un Ajolote Lenguaraz
Tanto para Vejez Indígena, como para Ajolote, la jornada de "Tejiendo Saberes" confirmó que la investigación cobra otro alcance al desarrollar instancias presenciales. La comunicación de saberes se enriquece cuando coinciden la disposición, el tiempo y el respeto. Así, la memoria habita el presente y vincula a distintas generaciones.
Gracias a la participación del club de adultos mayores, estudiantes universitarios e instituciones, el saber situado encontró un cauce concreto para expandirse. La experiencia da cuenta que comunicar desde el intercambio y la reciprocidad, facilita la escucha y la construcción de un lugar donde es posible el reconocimiento mutuo.
Uno de los grandes saberes-hacer del pueblo mapuche es el koyang, el arte de parlamentar, un ejercicio político, diplomático de alto nivel de producción intelectual. En la documentación disponible7 se da cuenta que el pueblo mapuche pudo resguardar sus comunidades también desde el campo de las ideas. En esas instancias, existían los intérpretes o lenguaraces, que permitían la interrelación entre el pueblo mapuche y la corona de Castilla y Aragón. Posteriormente también lo hicieron con el incipiente Estado-nación chileno. Eran ellos quienes hacían circular la palabra para generar procesos de entendimiento.
Si bien el contexto ha cambiado, creemos que es importante que ese talante prevalezca. En el mejor de los sentidos, como Agencia Ajolote buscamos ser una suerte de lenguaraz de estos tiempos, permitiendo desde una perspectiva crítica desarrollar otros porvenires posibles.

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Notas de pie
1 Elvira Espejo Ayca, YANAK UYWAÑA. La crianza mutua de las artes (La Paz: PCP – Programa Cultura Política, 2022), p.9.
2 Espejo Ayca, Yanak uywaña, 11.
3 Ingrid Adriana Alvarez Osses, "Mapuzungun y Ngütramkam: La oralidad Mapuche como recapacitación epistemológica de nuestro mundo colonizado", Andamios 22, no. 59 (2025): [número de página], https://doi.org/10.29092/uacm.v22i59.1217.
4 Djamila Ribeiro, Lugar de enunciación (Ciudad de México: Tumbalacasa Ediciones / Universidad Autónoma Metropolitana, 2023), 96-97.
5 José Quidel Lincoleo, "Mundos y epistemologías en resistencias: el caso del Pueblo Mapuche", Revista CUHSO 30, no. 1 (2020): 223, https://doi.org/10.7770/cuhso-v30n1-art2212.
6 Alvarez Osses, "Mapuzungun y Ngütramkam", bajo "Conclusiones".
7 José Manuel Zavala Cepeda, ed., Los parlamentos hispano-mapuches, 1593-1803: textos fundamentales (Temuco: Ediciones Universidad Católica de Temuco, 2015).
Bibliografía
Alvarez Osses, Ingrid Adriana. 2025. "Mapuzungun y Ngütramkam: La oralidad Mapuche como recapacitación epistemológica de nuestro mundo colonizado". Andamios 22 (59): 19-36. https://doi.org/10.29092/uacm.v22i59.1217.
Espejo Ayca, Elvira. Yanak uywaña. La crianza mutua de las artes. La Paz: PCP – Programa Cultura Política, 2022.
Quidel Lincoleo, José. "Mundos y epistemologías en resistencias: el caso del Pueblo Mapuche". Revista CUHSO 30, no. 1 (2020). https://doi.org/10.7770/cuhso-v30n1-art2212.
Ribeiro, Djamila. Lugar de enunciación. Ciudad de México: Tumbalacasa Ediciones / Universidad Autónoma Metropolitana, 2023.
Zavala Cepeda, José Manuel, ed. 2015. Los parlamentos hispano-mapuches, 1593-1803: textos fundamentales. Temuco: Ediciones Universidad Católica de Temuco.
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